Buscar
  • ramongdelpomar

La película ‘Amalia en el otoño’ de Anna Utrecht y Octavio Lasheras llega a las salas el 16 de julio

Actualizado: hace 6 días

Llevamos categorizando el mundo desde los albores de la civilización. ¿Estamos preparados para tener 25 o 30 años de jubilación y ocio? Amalia en otoño (link)

por Ramón G. del Pomar

Será a partir del próximo día 16 de julio cuando, Premium Cine, se encargará de distribuir la cinta por nuestro dispar territorio patrio.

Esta película goza de un elenco actoral y técnico excelente, no en vano ha tenido veintiséis candidaturas a la nominación de los Premios Goya 2021. También con la Medalla del Circulo de Escritores Cinematográficos en la categoría de ficción.

Situados en este punto de presentación, antes de continuar con las historias de la película y otros por mayores y siendo yo un bichito dado a hurgar en llagas éticas bajo el pretexto de un esmerado gusto para filosofar, dado que todos llegaremos a la edad vetusta en peores o mejores condiciones y por la experiencia que vamos adquiriendo con aquellos familiares y amistades que ya han llegado a esta barrera hacia la caducidad, les pido que, sin dramatismo ni miedo, se detengan en estas dos preguntas:

A-¿Estamos en el buen camino hacia a una sociedad más inclusiva para la cuarta edad?

B -¿Cómo cambia el papel del anciano en la historia y qué nuevos retos surgen en una sociedad cada vez más envejecida?

Hemos visto que el tratamiento sobre los mayores, el modo de enfocar sus necesidades y posibilidades y el respeto hacia ellos, varía según la cultura del país y la herencia material que tengan para legar a su entorno más próximo. Ya sea en los países occidentales u orientales o a un lado y otro del ecuador, algunos sectores de la sociedad miran a los ancianos con cierto rechazo, como si fueran una carga y una fuente de problemas, cuando no vulnerables a todo tipo de engaños, estafas y malos tratos.

(De izda. a drcha.) Jesús Guzmán, Máximo Valverde, María José Alfonso, Manolo Zarzo y Silvia Casanova

«Estamos en el siglo XXI, un periodo de cambios profundos, especialmente en aquellas partes del planeta donde se tienen mejores accesos para la formación y donde la ciencia y la tecnología, gracias a esta formación, continúan con gran fuerza en su crecimiento». Por ello y pese a la devastación que nos va matando por lo mal que gestionamos los recursos naturales, el aumento de la esperanza media de vida nos prolonga por encima de edades impensables en el siglo anterior. Esto no se debe a que seamos más fuertes que nuestros ancestros, ojalá. Tan solo es debido a los grandes logros científicos y tecnológicos que vamos alcanzando, estos sí que son los recursos fundamentales para mejorar nuestra salud y calidad de vida.

La esperanza media de vida ahora se aproxima a los 79 años para los hombres y a los 83 años para las mujeres.

Pero en las culturas occidentales modernas, hay todavía mucho camino que recorrer para que los ancianos tengan el estatuto cultural que se merecen. A medida que viven más, los ancianos terminan sufriendo mayores limitaciones financieras o incapacidad de vivir de forma independiente. Muchos terminan sus vidas en asilos, ciudades residenciales para mayores o centros geriátricos, según el presupuesto de cada cual.

Perdónenme ustedes por extenderme en un asunto que conocen sobradamente, solo he tratado de traerles a mi terreno para centrar su atención en el argumento que presenta la película que nos atañe, ‘Amalia en el otoño’.

‘Amalia en el otoño’

Mónica Gracia, Isabel en la ficción, es el motor de arranque o exponente de la trama inicial. Isabel es una mujer que, rendida por la voracidad de la sociedad y victimada por su propio estrés, decide ingresar a su madre, Amalia, en una residencia para mayores. El talento de la actriz, María José Alfonso, es quien da humanidad a este personaje de Amalia. Volviendo a Isabel, ella, con esa misma voluntad resolutiva propia de una alta ejecutiva, ahogada por su vida de carencias quiere solucionar de un plumazo todos sus agobios -está divorciada de un marido artista por el que se siente ninguneada o “chuleada”-, y con las mismas piensa enviar a estudiar a su propia hija, Begoña, al extranjero. Es la joven actriz, Laura Ruiz, quien en el papel de Begoña obtuvo su candidatura a la nominación del Goya como actriz revelación.

María José Alfonso y Laura Ruiz, en un fragmento de la película

Así arranca el film, ‘Amalia en el otoño’, para ir llevándonos por otras realidades que, de tan cotidianas, apenas se hacen visibles o capaces de traspasar los escudos de nuestra realidad individual. No trata de ser una película dramática, no se hace necesario matizar en tal intención ya que, por ser vida, nuestra vida lleva implícita su circunstancial dosis de desazón. Según palabras de su coodirectora, cooguionista y cooproductora, Anna Utrecht, ella y su compañero, Octavio Lasheras, no han querido caer en el pesimismo, han preferido encarar el drama desde un punto de vista simpático y enternecedor.

«Los ancianos son fuentes de sabiduría, continúa contando Anna Utrecht, son portadores de un extraordinario saber y dan mucho amor. Sin duda que cada espectador cuajará esta película desde su particular identificación con según qué personaje, esta es una posibilidad que hemos querido dejar abierta, nosotros proyectamos la historia desde la buena fortuna con la que nos ha tocado vivirlo.«

«Lo cierto es que llevábamos unos años con el deseo de afrontar cinematográficamente esta realidad social y, para ello, hemos tenido la suerte de poder reunir al mejor elenco de profesionales, razón por la que hemos conseguido tantas candidaturas al Premio Goya. Lo nuestro ha sido un trabajo con humildes recursos económicos para la producción, ‘Amalia en el otoño’ está rodada gracias a tantas personas solidarias y a su generosidad. El dinero a llegado por crowdfunding y no ha dado para grandes alardes que, por otra parte, tampoco son imprescindibles. Lo importante es hacer las cosas con nobleza, nuestra satisfacción es el trabajo sincero. Las cosas tienen que salir del alma para que sean verdad.»

Y eso es lo que vemos en ‘Amalia en el otoño’, cómo sus protagonistas rezuman arte y cotidianidad, contada desde la sencillez que aporta la sinceridad.

También disfrutaremos con la heroicidad del cuadro de actores, entre ellos algunos a los que la industria cinematográfica, tras tantos y tantos éxitos que han protagonizado, ahora trata con la misma voracidad que victimiza a Isabel, Mónica Gracia, y los está relegando al mismo rincón que viven sus personajes. ¿Quién, además de las actrices ya mencionadas como la grandísima María José Alfonso, no recuerda haber vibrado con personajes interpretados por Máximo Valverde, Silvia Casanova, Manuel Zarzo, María Gracia, Jesús Guzmán, Guillermo Montesinos o el mismísimo Tony Antonio?

Pues no se pierdan esta cinta en la que las vidas que paralelamente se representan, todas tan esenciales como la de los principales protagonistas, también se hacen protagonistas en su rol como divertidas, enternecedoras, románticas, eróticas, machistas, feministas, golfas, ingenuas y satíricas, por estar tan maravillosamente interpretadas por Coan Gómez, Mariel Peralta, Cristina Sáez, Antonio Espigares, Cristina Zapata, Carlos Manuel Díaz, Sara Gorozabel, Pancho Marín, María González Cotrina, Pau Barredo, Micaela Breque, Pedro Caballero, Marta Álvarez Del Castillo, Mariano Venancio, Yaldana Bellver, Pablo Castañón, Olga María Ramos, Jaime Pedrera, Marta Mezgo, Guillermo Nelson, Ginés Sánchez, Rubén Corvo, Guillermo Antón y Saturnino García.

María Gracia y Coan Gómez interpretan a Rosa y Rafa en ‘Amalia en el otoño’

Y para despedirme no puedo por menos que, antes de darme a filosofar otra vez, sugerir esta película como pieza esencial en las proyecciones de cada residencia para mayores, ya sean públicas o privadas, y en la programación de cada centro cultural de ciudad y de pueblo.

Llevamos categorizando el mundo desde los albores de la civilización. ¿Estamos preparados para tener 25 o 30 años de jubilación y ocio?

Entendamos que es urgente tener una mirada más positiva sobre el papel de nuestros mayores en la sociedad y pensar en soluciones constructivas hacía un futuro mejor. No solo es cultura la ciencia y la tecnología, también lo es el humanismo.

«Asegurarse de mantener emocionalmente estable a la gran población de personas mayores, así como de mantenerla informada y relativamente saludable, sin duda que es un excelente recurso para ese futuro al que llegaremos los más afortunados por la biología«. Se trata de una tendencia transversal a todos los seres humanos.

Más info: Vision Media

Ramón G. del Pomar

84 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo